jueves, 19 de febrero de 2009

PAN…EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA

POR:Sarah Martínez

En las antesala del proceso electoral 2009, los panistas queretanos se enfrentan a su peor enemigo; ellos mismos. Y es que la división de grupos que buscan gobernar al estado y los municipios más importantes, así como el golpeteo interno que ha derivado en campañas de desprestigio interno, pone en riesgo la estabilidad de un partido que ha logrado mantenerse en la cabecera electoral local, pero que ha copiado las prácticas del PRI en cuanto a la saña para arrollarse entre ellos en pos de alcanzar el poder.

En medio de la disputa por las candidaturas a cargos de elección popular, y una inminente ruptura por las que fueron determinadas por designación y en algunas otras posiciones se evalúa sea por encuestas, el comité estatal del PAN, enfrenta un proceso que se augura difícil, con más de un damnificado, que implicaría una ruptura.

A diferencia del proceso que hace 11 años los llevó al poder, hoy con un mea culpa, buscan ignorar lo que ocurre realmente: una lucha intestina y una guerra sucia, entre los grupos de antaño, los neos, los de la tercera vía, y los que ellos llaman “los de fuera”, es decir los de más reciente afiliación.


La guerra de grupos no es nueva, durante parte del año pasado e iniciando este, comenzaron a evidenciar las “debilidades” de los grupos a través de anónimos o videos que se “balconean” en youtube.

Incluso en esta guerra de videos llevó a militantes a la Comisión de Orden del panismo, y sin duda llevará a otros más conforme se van acercando los tiempos, después de la primera quincena de marzo, los candidatos se habrán electo, claro, después de los informes para varios de ellos.

El caso más reciente es del gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, que durante el viaje que realizó este año al extranjero, fue el momento aprovechado por el regidor Antonio Navarro, de su partido, para “balconearlo” en un podcast.

Sin embargo, grupos de antaño, que son parte de la corriente crítica de este partido político ha evidenciado la lucha por el poder, principalmente en cargos de elección popular como es el caso del gobierno estatal, alcaldías y diputaciones.

A diferencia de hace 11 años, cuando solicitaron a un empresario, Ignacio Loyola ser el candidato, porque muy pocos querían participar como candidatos, hoy parecen “sobrarles”, y eso provocó que cayera en prácticas que cuestionaban de otros partidos políticos.


El caso más reciente fue el del pasado 25 de enero, cuando Julio Sentíes, panista de antaño, regañó a los militantes de que han caído en esquemas de gobierno priístas donde había impunidad, corrupción, altos salarios y negocios realizados a los amparos del poder.

Julio Sentíes Laborde, quien es delegado del Comité Estatal, dijo que a 11 años de que el panismo llegó a la gubernatura han caído en prácticas de los “gobiernos autodenominados de la revolución”.

“Durante muchos años, nuestras campañas electorales recogieron un reclamo valiente de gobiernos autodenominados de la revolución y su partido, por la impunidad, la corrupción, los altos sueldos y negocios realizados al amparo del poder y un autismo en el gobierno que no veía y un autismo en el gobierno que no veía y no escuchaba a su pueblo”.

Esto, agregó es “seguramente porque no tenían necesidad de ello porque la soberbia le impedía reconocer la pobreza, el gobierno era el dueño del país y pocos escapaban a la condición de subsidios serviles. 11 años en el gobierno de estar aquí, ahora el reclamo es el mismo”.

Evidenció que la disputa por los cargos políticos, orillaron medio del “desorden” a designar a los candidatos, cuando la participación debe ser un deber cívico y actualmente buscan una candidatura para resolver su “problema inmediato, todos esos panistas olvidan que eso es la causa de los sonados procesos electorales (…) la unidad de partidos no es por candidatos únicos (…) no del servicio del poder.”


Pero, ante las acusaciones de que regresan a los faraónicos tiempos del priismo, la realidad, como la han vislumbrado algunos otros panistas, es que la política se “está burocratizando”. Esa es una realidad, la mayoría de los que ocupan un cargo administrativo o de elección popular, buscan reciclarse, seguir en la administración pública, argumentando que “es por el bien de la democracia” en sus aportaciones.


CASTIGA PAN A CHAPULINES

Nombres como Manuel González Valle, Jorge Rivadeneyra, Eric Salas, Francisco Domínguez, entre otros, conforman una lista de aspirantes a ocupar diversas posiciones para dar continuidad, pero la realidad es que todo dependerá de lo que establezca el Comité Nacional, que contrario a lo esperado, determinó en el caso de los diputados federales que sea por designación ante los niveles de conflictos que existen.

Un análisis realizado por el PAN, menciona que abandonar el encargo público que se tiene en un gobierno o Congreso estatal o federal para convertirse en candidato de elección federal es cada vez menos redituable, pues el creciente rechazo ciudadano a esta práctica de saltar de uno a otro puesto no garantiza el triunfo.

El senador panista Felipe González, quien realizó este estudio, menciona que un candidato pudo registrar una alta votación para convertirse, por ejemplo, en diputado local, pero si éste renuncia a su cargo anticipadamente para aspirar a convertirse en diputado federal, no logra el mismo nivel de votación, incluso pierde elecciones.

Aunque se trata de una práctica común, de acuerdo con panistas locales consultados, y que integran a los grupos de tradicionales, esto es porque a los votantes no les agrada que abandone el cargo para el cual lo eligieron originalmente, algo que ha ocurrido en otras entidades.

Así, tal pareciera que a los ciudadanos no les agrada votar por alguien para que ocupe un puesto y luego lo deje a la mitad para irse a otro encargo; “se observa mucho este fenómeno en quienes fueron electos para puestos en gobiernos estatales o municipales y luego, sin concluir esa tarea, se van a competir por instancias federales”, indica el estudio.

Incluso, la llamada Ley anti chapulines ha tratado de salir adelante en el Senado y en la Cámara de Diputados, hay al respecto unas cuatro iniciativas al respecto.

Una de esas iniciativas la propuso el panista Eduardo Nava, para que se prohíba a quien no ha concluido el encargo para el cual fue electo renunciar para postularse por otro cargo de elección popular.

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