
Dice mi madre que “si el año viene malo, hay que hacerlo bueno”. No cabe duda que ese será el reto.
2009 tiene los aderezos perfectos para no ser, de bote pronto un buen año.
Cerramos el año con uno de los índices de violencia más altos de nuestra historia post-revolucionaria. La corrupción en nuestra sociedad está en sus niveles más deplorables, la impunidad es bandera diaria de los delincuentes y los contrapesos de nuestra maltratada democracia han casi desaparecido. Los partidos, el congreso, los medios de comunicación y las instituciones han caído en sus más bajos niveles de credibilidad y además la crisis económica internacional ya nos alcanzó. En otras palabras, está, como dicen los chavos, “bien cañón”
Sin embargo, hay que recordar que en ocasiones, las cosas tienen que tocar fondo para poder rescatarlas y hacerlas mejores. 2009 será un año electoral y tendremos la oportunidad de oro – casi siempre desperdiciada por nosotros los ciudadanos de a pie- de intentar recobrar el control de nuestra ciudad, estado y país y convertirnos en actores, no solo en espectadores, de la construcción de nuestro lugar de pertenencia.
Aquí donde vivimos, comemos, amamos, odiamos y pagamos impuestos.
Así que le tengo una propuesta. ¿Por qué no intentamos cambiar, desde nosotros mismos nuestro entorno?
Sí, ya se…no estoy encontrando el hilo negro, pero es mejor que no proponernos nada, ¿no cree?
¿Por qué este año, mejor no ofrecer mordida, denunciar a los corruptos, informarnos con responsabilidad de la actuación de quienes son nuestros gobernantes, o séase, empleados en turno y no aplaudir como borregos a los spots publicitarios que, en lo general, nos mienten?
¿Por qué no barrer nuestra calle, saludar al vecino, respetar las leyes y con ello buscar que nos respeten?
¿Por qué no votar, en vez de andar criticando en los cafés, el taxi, el sauna, el internet o la cantina, para intentar con ello cambiar este año en bueno, pareciendo malo?
No intento decir que hay que necesariamente cambiar de partido…pero tampoco necesariamente conservarlo.
Tal vez los gobernantes en turno deban saber que los ciudadanos, así como quitamos a Mariano y sus compinches, también podemos quitar a Paquito y sus compinches y poner, no a un partido, sino a un gobernante responsable, serio y que quiera esta tierra lo suficiente como para que hagamos juntos, ya no un cambio –se robaron el concepto real de esa palabra- sino una transformación para el bien de todos.
Necesitamos gobernantes serios para resolver los problemas serios que cada vez se agudizan.
Así que, ¿Cómo ve, le entramos a transformar lo que nos toca?
Si el año viene malo…entre todos, lo sé´, lo podemos hacer bueno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario