
El quinto y último informe de gobierno de Francisco Garrido Patrón solo confirmo lo que en los últimos meses se había venido denunciando públicamente; el segundo gobierno panista en la historia de Querétaro no solo falló en el compromiso de elevar el nivel de vida de los queretanos, sino que deja una estela de impunidades, negocios gubernamentales obscuros, persecución a la libertad de expresión, falta de transparencia en su administración y la desarticulación de los contrapesos democráticos
El evento del pasado 28 de febrero en el Teatro de la República dejo en claro que Garrido está más solo que nunca y que la campaña mediática que inunda de “buenas noticias” y de logros gubernamentales en estaciones de radio, televisoras y periódicos es del mismo tamaño del miedo de este gobierno por que se conozca lo que es un secreto a voces; Garrido jugó sucio y no cumplió.
Pero además, en su caída pública, deja al descubierto a una gran cantidad de cómplices; grupos y personajes políticos que se encargaron de ser parte de una tragicomedia donde el gobernador caminaba emulando al rey de la fábula del Traje nuevo del emperador y la mayoría de los diputados locales, líderes empresariales, medios de comunicación, organizaciones civiles , partidos políticos e incluso organizaciones de defensa de los derechos humanos, le hicieron creer que transitaba una administración de logros, cuando quedó demostrada su incapacidad, falta de cercanía con sus ciudadanos y una desnudez moral y política.
El gobierno de quien fuera una de las piezas claves del PAN para arrebatarle el poder político desde la alcaldía al PRI y garantizar la continuidad política de un segundo gobierno estatal, se va con las alforjas llenas de acusaciones, recriminaciones y sospechas sobre su actuar.
QUINTO INFORME DE ¿PROMESAS?
Contrario a lo que se marca legalmente como un informe de gobierno, donde el gobernante en turno da cuenta de las obras concluidas y los servicios otorgados a través del presupuesto ejercido durante el año que termina, el 5 informe de Garrido Patrón solo esbozó cifras sin contexto real de sus beneficiarios y enarboló la construcción del Acueducto II y la llamada Ciudad de las Artes como sus obras estelares. Ambas no están terminadas y marcan el fracaso de este gobierno en cuanto a la implementación de políticas públicas que resuelvan los problemas prioritarios de la sociedad.
Quedan pendientes, por supuesto entre otros muchos más, la solución del problema del transporte público, el vial y el desmedido crecimiento de la ciudad que, amén de ser un asunto de la esfera municipal, también cuenta con la corresponsabilidad de un gobierno que se asienta en la capital.
Si bien es cierto que en el esquema de seguridad pública este gobierno cumplió con mantener los altos estándares de seguridad, manteniendo a la entidad dentro de las más seguras a nivel nacional, en un contexto donde la violencia y la presencia del crimen organizado es cotidiana en otras ciudades, en cuanto a la procuración de justicia se quedó atrás. En Querétaro los delitos se previenen, pero los crímenes políticos y sociales no se esclarecen. En eso éste gobierno no cumplió.
Garrido Patrón se va dejando un estado dividido políticamente; con una ciudadanía mayoritariamente polarizada en su contra y la estructura del poder trastocada por los intereses económicos.
Los poderes legislativo y judicial se mantuvieron maniatados, unos por dinero y otros por temor, pero al fin maniatados.
Los medios de comunicación afrontamos la peor crisis de credibilidad en nuestra historia, producto del desmedido e irresponsable gasto publicitario, el cual hasta hoy no se conoce en sus montos y destinos, gracias a un amparo promovido por el propio gobierno y que muestra el temor por descubrir públicamente el costo de mantener silenciados a los comunicadores.
Los periodistas que no se prestaron al juego fueron despedidos, amedrentados, exiliados ó perseguidos.
El dinero público destinado para informar a la ciudadanía de los logros del gobierno, se convirtió en instrumento de negociación y manipulación mediática, dejando a los medios de prensa como rehenes de sus propios intereses económicos.
PARTIDOS A MODO
Junto con ellos, los partidos políticos se sumaron al escandaloso silencio en torno a los errores gubernamentales. El PRI, el partido de oposición natural al actual gobierno, no solo no criticó, sino que además, dejó un vacio que sirvió para el fortalecimiento del gobierno de Garrido. El cinismo político del tricolor llego a tal grado de permitir, a través de una deficiente selección de candidatos a puestos de elección popular durante las elecciones intermedias, una serie de victorias al PAN con candidatos de muy poco reconocimiento social y que hoy dan cuentas de malos gobiernos o de poca imaginación para resolver los problemas de los ciudadanos que les toca gobernar.
Al tal grado permitió el PRI el avance de su contrincante político, que diputados, senadores y regidores del antes partidazo, apenas si esbozaban alguna crítica y qué decir de la dirigencia estatal que apenas daba un par de declaraciones sin mayor peso político local.
El PRD y el resto de los chiqui-partidos locales quedaron fuera del panorama política y solamente las diputadas Carmen Consolación Gonzales Loyola Pérez y María Ibarra del partido verde lanzaban denuncias dentro de un mar de conformismo y de negociación.
La dirigencia local del PAN no sometió los excesos del actual gobierno y se convirtió en lo que tanto le criticaron al PRI; en un apéndice del gobierno estatal y en un centro de colocaciones gubernamentales donde así no eras afín al blanquiazul o eras del equipo político contrario al gobernador eras despedido.
Así se dieron las cosas en un partido que fue electo por decir diferenciarse del tricolor
El resto de los actores políticos poco o casi nada participaron en lanzar ese grito de advertencia sobre la desnudes política con la que caminaba el mandatario estatal y solo gritos aislados al final del sexenio dan muestras del grado de descomposición que hoy muestra la presente administración.
La Comisión Estatal de los Derechos Humanos dejó de ser la autoridad de contrapeso al gobierno para convertirse en su oficina de gestión, a tal grado, de convertirse en cómplice del intento por absorber la Comisión de Información Gubernamental y controlar incluso las peticiones ciudadanas para saber los alcances, gastos y actividades del actual gobierno. Para fortuna ciudadana el intento fracasó, gracias a la intervención de la corte y de los consejeros de transparencia que no dejaron que esta dependencia quedara en manos de Garrido.
Al final de este sexenio, solo en los próximos años sabremos el año que la actual administración le hizo a Querétaro.
Solo la historia dará el saldo final de un gobierno que nació con la gracia del voto y termina con el desprecio, el cuestionamiento y la molestia ciudadana.

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