sábado, 19 de julio de 2008

¿ QUIEN QUIERE SER GOBERNADOR

Sin el afán de presumir – bueno, tal vez un poquito- el quinto y el sexto año de primaria, termine con calificaciones de excelencia. Promedio de 10 en todas las materias y con ello las invitación de conocer junto con otros 10 niños del estado al presidente de la república.

Reconozco que los días previos no pude dormir, pues en la primaria pública, uno aprende a ver a nuestros gobernantes a la altura de nuestros héroes nacionales; Juárez, Morelos, Allende, Emiliano Zapata, Villa, Hidalgo, Lázaro Cárdenas etc. Y poco sabe uno de las grillas y esas cosas.

Cuando tuve frente a mi al presidente Echeverría – en sus últimos años- me impresionó y sentí que esos hombres que eran parte de un gobierno, eran hombre sabios que estaban a la altura de las circunstancias y que todo lo que ellos decían y hacían era acertado, aunque nosotros simples mortales no lo entendiéramos.

Incluso tengo que reconocer que años más tarde, lloré junto con José López Portillo – no se burlen de mi!!!-cuando nacionalizó la banca y juró defender el peso “como un perro”

Sin embargo, después de muchos años de reportear, escribir, conversar, enfiestarme, halagarlos, desafiarlos y mentarme la madre con ellos, creo que estoy empezando a entenderlos.

Ser político hoy, es ser un pobre empleado del sistema. Son los gatos de angora de empresarios, narcos, medios de comunicación, partidos políticos y de ellos mismos. Rehén de sus ambiciones, hace todo por ser parte de ese sistema que cree gobernara, pero que lo gobernará a él mismo.

No más opinión propia, sino la del partido; no más decisiones suyas, porque afecta a sus socios y patrones; no más poder ser lo que era, porque para eso hace todo lo que tenga que hacer; no para servir a los demás, sino para estar sobre los demás.

¿ Vale la pena gobernar algo que lo gobierna a si mismo?

¿ No valdría la pena, por ejemplo, ser gobernador para acabar con la pobreza, con la corrupción y la injusticia?

¿ No valdría la pena gobernar para resolver los problemas de los ciudadanos, comunes y corrientes y no solo los de los ricos y los cuates; estar disponible para los problemas serios y no solo para los viajes de placer al extranjero con dinero público?

¿Para consolar a los padres de un joven muerto y tener el poder de enjuiciar al responsable, caiga quien caiga y sea quien sea?

¿ Para poder, al final de su gobierno darse un abrazo fraternal con un sucesor democrático y no con un estúpido influyente en su partido que llegó para cubrir sus propias estupideces?

¿ No valdría más el aplauso sincero de sus ciudadanos que vivir rico en el exilio?

No...parece que para muchos no.

Yo aspiro a que algún día, los políticos sean como de niño los pensé; hombres sabios e íntegros que trabajaban para que nosotros viviéramos mejor.

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