No sé qué me pasa hoy.
Pese a las notas de la caída generalizada de la bolsa, más ejecuciones del narco y sus socios los policías, el alza de precios, mi austeridad personal, la ausencia del amor real, cálido, querido y esperanzador, la falta de liquidez financiera en mi cartera, el discurso de Calderón y sus tarugos funcionarios, tengo la estúpida sensación de que las cosas se van a componer.
¿Será que en este clima de caos y desmadre político, económico y personal, me estoy dando cuenta de que uno puede estar harto de estar harto?
¿Qué uno realmente puede tomar la decisión de cambiar las cosas, reacomodarlas, ponerlas en un contexto real y dejarse de trampas y extorsiones mentales para cambiarlas para mejor y dejar este mundo con menos quejidos y más alegrías?
Sí…ya sé que esto parece discurso sacado de algún mail de los que nos envían en cadena nuestro cuates o de algún libro de auto-ayuda, pero créanme que no es así.
Simplemente ya estor harto de estar harto y he decidido dejar la apatía y el desánimo para otro día; tal vez otra ocasión o para siempre.
No se…a lo mejor los días fríos, pero con sol de Querétaro me recuerdan que pronto será diciembre, navidad y con suerte, le llegamos al año nuevo y después hasta con más suerte y votos, un buen gobernador para el estado.
Puede ser…por lo pronto, hoy, chin,chin, pero decidí que voy a ser feliz…pese a todo.
sábado, 11 de octubre de 2008
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1 comentario:
Mi estimado Rafa.
Qué gusto saber de tí.
Me animo a escribirte porque me pesa que nuestra amistad haya tenido un bache en el camino -para mí no es más que eso-.
Cargo en mi conciencia, el dejar que se formara ese bache por personas ajenas a nosotros. Te debo una disculpa por eso, por no luchar más y dejarme llevar por un orgullo tonto. Te tiendo la mano sin resentimientos esperando que la aceptes.
De cualquier forma te dejo un recado: La vida nos da unos cuantos revolcones y Dios sabe que normalmente son para bien, aunque nos raspemos, fracturemos y ensuciemos en el momento que nos los dan.
Pero sanas y te levantas si tienes la fuerza mental y espiritual.
Estoy seguro que la tienes, no es la primera vez que estás así.
Un abrazo fuerte y no sabes como extraño las pláticas y discusiones que teníamos al micrófono.
Firma: Carlos Perezares
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