sábado, 11 de octubre de 2008

GANA VICHIQUE Y BOTELLO; PIERDE EL A.M.

Justo hace 9 años, en octubre de 1999, Mi amigo entonces, Pedro Pablo Tejada, director del periódico A.M. en Celaya, Guanajuato y su servidor, entonces director del noticiero “Así Sucede” de Corporación Celaya - propiedad del estimado José “Pepo” Bernal- hacíamos maletas para vivir en el D.F. y atender la invitación que nos hacía Lázaro Ríos, director editorial del Grupo Reforma para ser parte de la jefatura de información nacional. Eran los tiempos donde Pedro y yo creíamos en el periodismo independiente y serio en este país.

En esa formidable aventura profesional, por tiempos y compromisos, yo viaje primero a la capital. Me aloje gracias a la generosidad de mis amigos en la colonia Condesa. En ese departamento habitábamos entonces Roberto Castañeda, actual editor de la sección nacional del REFORMA y quien dejaría su cuarto para cambiarse a otra zona por estar próximo a casarse, Luis Alegre y Nájera, reportero del mismo diario y el hoy recién nombrado director de A.M. Querétaro, David Mojaráz, quien entonces era reportero de la fuente presidencial para la agencia de noticias alemana Reuters y quien después, sería invitado por Martha Sahagún, primera dama del país, para ser durante casi 6 años su jefe de prensa.

En ese entonces, nuestras pláticas eran el orgullo de pertenecer a medios fuertes, independientes, con una gran solidez moral y quienes nos permitían usar un bien preciado y poco obtenido en los medios de provincia; la llamada libertad de expresión y el ejercicio combativo del periodismo en aras de intentar ser parte del cambio social.

Hoy, 9 años después de nuestra aventura y por cambios tomados de manera personal, basados en el reencuentro con nuestra familias y el intento por llevar lo aprendido en ese prestigiado diario a la provincia, hago cuentas y me encuentro con nuevos reacomodos en la mesa del tiempo; Pedro Pablo y de nuevo yo fuera del campo de batalla, heridos por la metralla de nuestro orgullo y los intereses económicos de nuestros patrones y a David Mojaráz al frente del A.M. en Querétaro.

Pese a las diferencias profesionales – nunca personales- que tuve con Pedro Pablo Tejada, no me alegra y hoy que ya no es el Sr. Director, le envió mi solidaridad y mi afecto, guardados en la cápsula de tiempo personal de mi memoria, por los gratos momentos vividos; nuestras borracheras de jueves para periodistas en el bar de el Milán, nuestros almuerzos clandestinos en los taquitos del Reforma y nuestras tardes robadas a la comida y la redacción para ir los sábados al cine del Word Trade Center para dejar un poco la presión de la chamba, entre interrupciones frecuentes de nuestros celulares a media película.

Garrido, Vichique y Botello ganaron esta batalla por dejar fuera a los incómodos directores que no pensaron como ellos y que en nuestro momento olvidamos y dejamos pasar lo que aprendimos en el REFORMA; la independencia tiene un precio.

Sin embargo, como diría nuestro maestro Julio Sherer García; “el gran aliado de los periodistas frente a los políticos, es que siempre, inexorablemente, el tiempo pone a cada quien en el lado real de la historia”.

Ahí nos veremos todos, señores funcionarios, no festejen tan pronto que esto todavía no se acaba.

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