Justo hace 9 años, en octubre de 1999, Mi amigo entonces, Pedro Pablo Tejada, director del periódico A.M. en Celaya, Guanajuato y su servidor, entonces director del noticiero “Así Sucede” de Corporación Celaya - propiedad del estimado José “Pepo” Bernal- hacíamos maletas para vivir en el D.F. y atender la invitación que nos hacía Lázaro Ríos, director editorial del Grupo Reforma para ser parte de la jefatura de información nacional. Eran los tiempos donde Pedro y yo creíamos en el periodismo independiente y serio en este país.
En esa formidable aventura profesional, por tiempos y compromisos, yo viaje primero a la capital. Me aloje gracias a la generosidad de mis amigos en la colonia Condesa. En ese departamento habitábamos entonces Roberto Castañeda, actual editor de la sección nacional del REFORMA y quien dejaría su cuarto para cambiarse a otra zona por estar próximo a casarse, Luis Alegre y Nájera, reportero del mismo diario y el hoy recién nombrado director de A.M. Querétaro, David Mojaráz, quien entonces era reportero de la fuente presidencial para la agencia de noticias alemana Reuters y quien después, sería invitado por Martha Sahagún, primera dama del país, para ser durante casi 6 años su jefe de prensa.
En ese entonces, nuestras pláticas eran el orgullo de pertenecer a medios fuertes, independientes, con una gran solidez moral y quienes nos permitían usar un bien preciado y poco obtenido en los medios de provincia; la llamada libertad de expresión y el ejercicio combativo del periodismo en aras de intentar ser parte del cambio social.
Hoy, 9 años después de nuestra aventura y por cambios tomados de manera personal, basados en el reencuentro con nuestra familias y el intento por llevar lo aprendido en ese prestigiado diario a la provincia, hago cuentas y me encuentro con nuevos reacomodos en la mesa del tiempo; Pedro Pablo y de nuevo yo fuera del campo de batalla, heridos por la metralla de nuestro orgullo y los intereses económicos de nuestros patrones y a David Mojaráz al frente del A.M. en Querétaro.
Pese a las diferencias profesionales – nunca personales- que tuve con Pedro Pablo Tejada, no me alegra y hoy que ya no es el Sr. Director, le envió mi solidaridad y mi afecto, guardados en la cápsula de tiempo personal de mi memoria, por los gratos momentos vividos; nuestras borracheras de jueves para periodistas en el bar de el Milán, nuestros almuerzos clandestinos en los taquitos del Reforma y nuestras tardes robadas a la comida y la redacción para ir los sábados al cine del Word Trade Center para dejar un poco la presión de la chamba, entre interrupciones frecuentes de nuestros celulares a media película.
Garrido, Vichique y Botello ganaron esta batalla por dejar fuera a los incómodos directores que no pensaron como ellos y que en nuestro momento olvidamos y dejamos pasar lo que aprendimos en el REFORMA; la independencia tiene un precio.
Sin embargo, como diría nuestro maestro Julio Sherer García; “el gran aliado de los periodistas frente a los políticos, es que siempre, inexorablemente, el tiempo pone a cada quien en el lado real de la historia”.
Ahí nos veremos todos, señores funcionarios, no festejen tan pronto que esto todavía no se acaba.
sábado, 11 de octubre de 2008
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