miércoles, 24 de septiembre de 2008

QUERÉTARO, LA PGR Y EL NARCO

En el actual momento político y social por el que atraviesa México, la relación y confiabilidad de nuestra sociedad con las instituciones de procuración de justicia y de seguridad pública y nacional, están pasando la prueba de fuego.

Hoy más que nunca, la intromisión clara y abierta del crimen organizado en prácticamente todos los estados del país, nos tiene que advertir sobre la fragilidad por la que atraviesa el estado mexicano. El último frente de batalla civil es la Procuraduría General de la República, institución que cada día se desprestigia más, y que en el caso de su delegación en Querétaro ha demostrado su ineficiencia y la existencia de vínculos de algunos de sus responsables, con el crimen organizado.

De hecho, la delegación de la PGR en nuestra entidad se ha convertido en una especie de playa de descanso burocrático, donde los recién designados delegados han demostrado su conformismo y han dejado entreabierta la puerta para la llegada de grupos delictivos que ven en nuestro estado un verdadero edén.

Quien piense- como lo afirma ahora la flamante delegada, Norma Patricia Valdez,- que en la ciudad los narcos y los delincuentes solo viene “de turistas”, está equivocado y son más congruentes las recientes declaraciones del alcalde Manuel Gonzales Valle donde reconoce su preocupación por este tema. La desconexión del interés por abordar al narco como prioridad, es evidente entre ambas instituciones.

Quien piense que en Querétaro estamos a salvo de la presencia del narco y el crimen organizado se equivoca.

La única diferencia es que en otras entidades se les persigue y aquí se les permite operar.

Pese a los esfuerzos locales, la federación ha adolecido de delegados responsables y con la determinación que se requiere para luchar responsablemente contra la delincuencia. Ahí está el caso del ex delegado Álvaro de la Peña Angulo a quien en su momento se denunció –ver revista CAMBIO Querétaro, abril 2007- por sus nexos con el narco y su actuación dolosa para resolver el asesinato del agente de la PFP Mario de la Vega, o de otros más que pasaron a ser de investigadores a investigados.

Si las cosas no cambian, que sigue ¿muertos en las calles, balaceras todos los días, impunidad, secuestros? Si no tomamos acciones decisivas, pasaremos a la ya larga lista negra de entidades marcadas por la violencia. De acuerdo a las estadísticas, en Querétaro, el consumo de drogas ya inicia en los jóvenes-niños desde los 12 años de edad.

Esa es la realidad.

Permanecer en un estado de inocencia pura es imposible. Es responsabilidad de todos que no nos convirtamos en el Querétaro que no queremos ver.

Nos leemos en
www.dialogoqueretano.com ó
www.rafaelpinzon.blogspot.com

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