viernes, 23 de octubre de 2009

RECETAS PARA QUEBRAR UN GOBIERNO…


Las palabras pueden ser poco claras; los números son contundentes.

Cuando se tiene todo el poder, se tienen pocas opciones; o se ejerce o lo ejerce alguien más. En el caso del ahora ex alcalde Manuel González Valle, las leyendas urbanas del ayer se están convirtiendo en la realidad del ahora. Es poco, muy poco probable que el aspirante a la gubernatura fuera un simple e inocente alcalde que “ se fue con la finta” y producto - como él lo afirma –de la debacle económica internacional, se abriera el boquete financiero más grande en la historia económica de la capital.

¿Qué pasó?...¿ Cómo ocurrió?...No es tan difícil de saberlo, La receta no es tan complicada:

- Ponga a un alcalde presionado por su gobernador y su partido; con poco margen de maniobra política

- Agréguele a amigos y familiares junto con miembros de su partido en la nómina, así como funcionarios prepotentes y con mucha soberbia

- Póngale una porción fuerte de complicidades con periodistas, empresarios, líderes y grupos de poder.

- Sazónelo con “grandes obras” y negocios concreteros donde cuates y familiares sean parte del condimento

- Combínelo con la necesidad de tener un candidato afín a su jefe y que, en su nuevo cargo, se encargue de mantener la misma receta, pero ahora todo un sexen


- Déjelo reposar 3 años…y que otros tomen las decisiones.

- Al final, sírvalo con un clima político y económico difícil y….listo...tiene un candidato perdedor y un gobierno en crisis y bancarrota!!!

El problema es que esto que parece un cuentito en broma no lo es. Es el resultado de un gobierno que no supo responder al reto ciudadano y que pensó más en el negocio que en el servicio; en perpetuarse que en trascender. Toca ahora al alcalde Francisco Domínguez resolver una crisis que no busco y de la cual no es responsable.

En vez de crear, Pancho podría convertirse en el artesano que repara, no que construye y todo producto de la voracidad de un grupo en el poder que pensó ser eterno.

Para no volver a caer, debemos ser vigilantes de las actitudes de nuestros gobernantes. Ser parte activa y no pasiva. Ya lo demostramos en las pasadas elecciones. Llegan los que elegimos y ahora nos toca apoyarlos y vigilarlos.

En el reto por resolver la crisis del municipio, hay que retomar las palabras del joven presidente municipal; “es tiempo de trabajar, no de llorar”. Hagamos caso y desde nuestra trinchera hagamos lo nuestro

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